<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d8138398987586654213\x26blogName\x3dLos+Caballetes+a+la+Calle\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://loscaballetesalacalle.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://loscaballetesalacalle.blogspot.com/\x26vt\x3d4749419032796538929', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

yO No zen nada




El interior del desnudo



Este era uno de esos títulos que no lleva palabras, ninguna palabra, ningún renglón.
A veces pienso en coleccionar despertadores viejos, pero que funcionen, destartalados, con campanas grandes, con movimiento cayéndose de la mesa de luz. Juntarlos todos en una pila una pila y ponerlos todos acá, en estas páginas. Llenar páginas y páginas de despertadores, darles cuerda y que hagan tic-tac tic-tac tic-tac titac titatitac. Decir: eso es todo amigos, sonreír y esperar caras de desconcierto, que se transforman en caras de esto es una estafa, caras de orto.

Y es así, la verdadera estafa es esta de escribir, esto que hago es hacer tiempo y por eso están los despertadores en la mesada de la cocina, abigarrados como hombres, temerosos de caer en la pileta lavaplatos, saben que hay un límite, que indefectiblemente van a caer en el momento en que suene la alarma. Entonces el título lo dice todo y es demasiado, demasiado tarde para desprogramar las alarmas, demasiado tarde para preocuparse, demasiado tarde para saber algo.

Ustedes preguntan: ¿de qué trata todo esto? ¿Hay alguien que está hablando y diciendo cosas? ¿Quién es? Hay alguien que comió y huyó, el señor relojero, el pícaro gordito que nos cagó con el huevo, ¿qué viene primero, la gallina o el huevo?

Si hay una circunstancia, ¿cuál es la circunstancia? Los relojes, el equilibrio, ponerlos en hora ya fue todo un logro, sin contar el problema de las pilas, es que comprar pilas ya es un desastre ambiental, las usamos y después ya no se sabe que hacer con ellas, señora no compre pilas, no le regale juguetes a pila a sus hijos, no haga esto, no haga aquello, no piense.

Y hete aquí que los despertadores sonarán todos juntos y se van a caer, resonarán, moverán el piso del tercero “C”, departamento en el que solían suceder cosas extrañas, el extrañamiento, el me extraña araña. Bien, aún así no estoy agotando el rango de posibilidades, ustedes se preguntarán por qué tienen que sonar todos juntos. Y es un misterio de la ciencia, ¡pero no! No es un misterio, es que si suenan separados no pasa nada, si suenan uno a continuación del otro lo único que logramos es un sonido molesto toda la siesta, ahora si suenan todos juntos... ya lo sabrán ustedes el día que vibren todos juntos.

Pero yo prometí hacer silencio y no cumplí sigo resonando con los despertares y los despertadores como si existiera algo que te pueda despertar de este sueño.